El Libro de Edificio
Cuando compramos una vivienda, ya sea de obra nueva o viviendas de segunda mano, nadie nos cuenta que como todo en la vida, esas construcciones tienen un periodo de vida útil concreto.
Nosotros compramos la casa, la decoramos, amueblamos incluso reformamos si es necesario y la dejamos a nuestro gusto dentro de nuestras posibilidades y de las de la propia vivienda. Pero nos dice que por más que maquillemos nuestra casa, nuestro hogar, no atajamos los problemas que produce el paso de los años, en envejeciniento natural del edificio y en ocasiones, los deterioros producidos por un mal uso.
Lo que no hemos tenido en cuenta es que todo edificio o construcción va acompañado de un manual de uso y mantenimiento. Ese manual, que debería ser real y existir físicamente, es donde se nos explica que acciones hemos de hacer sobre el edificio o construcción´más alla de un simple maquillado, quién las ha de hacer, como y cuando, entre otros datos de interés. Todo ello para que nuestra casa, vivienda u hogar se mantenga en adecuadas condiciones de uso y podamos seguir usándola durante mucho tiempo.
Este manual de uso y mantenimiento, que se entrega junto con la documentación de final de obra y un montón de documentos y papeles mas que se llaman el libro del edificio, es entregado al promotor de la edificación en su día y éste debe de entregarla al o los propietarios que adquieran las viviendas o edificaciones una vez acabada la obra y así en lo sucesivo cada vez que se cambie de dueño.
Esta información no nos llega realmente al usuario final unas veces por falta de información y otras porque hace tanto tiempo de la realización de la construcción, que seguramente se ha perdido ese libro y la documentación adjunta por el camino. Por eso debemos ser al menos, conscientes y conocedores de ello e intentar llevar al día las reparaciones y el mantenimiento como el que lleva su coche al día para no quedarse tirado.
Intentemos adelantarnos al resultado del envejecimiento de nuestras casas, viviendas, hogares. Aquello que se estropee, hay q arreglarlo de inmediato, intentar no caer en el “ya lo haré…-“, hablar con los instaladores para ver que tipo de seguimiento hay que realizar a las instalaciones, atajar las humedades que hacen tanto daño a las estructuras y elementos constructivos, procurar que las reformas realizadas no afecten a la estructura y si no hay más remedio, ser asesorado por un profesional. Y sobre todo guardar la información relativa a cualquier modificación realizada para que de ese modo, si hay un nuevo propietario, éste tenga la documentación completa y no le conduzca a ningún error la información existente por incompleta. Esto se extrapola tanto a viviendas particulares como a comunidades de vecinos, en cuyo caso hay que hablar con el administrador de la propiedad o responsable directo, que debe de saber de lo que estamos hablando.
Sin entras en mucho detalle os diré que el libro del edifico se encuentra regulado en nuestra comunidad, Aragón, a través de la ley de Ordenación de la Edificación, ley 38/1999 del 5 de noviembre y a través del Código Técnico de la Edificación en su parte I en los artículos 7 y 8. No teniendo regulación propia autonómica ahora mismo al respecto, como ocurre en otras comunidades. Pero tanto la LOE como el CTE seguro que te sirven para hacerte una idea más técnica sobre el tema.
Animo, parece una ardua tarea, pero el beneficio es muy grande. Evitaremos la ruina de nuestra vivienda y cualquier acción que temgamos que hacer, no supondrá una gran intervención que se traducirá en un gran coste.